La orden de marcha llegó. En el día señalado, la nube se alzó e Israel se movilizó por primera vez como una nación con identidad, como un ejercito organizado por primera vez, en dirección de su destino: La tierra que Dios les prometió. Nosotros hoy también estamos en marcha, cumpliendo el propósito de servir en la extensión del Reino de Dios por todas partes y hacia nuestro destino eterno: Los cielos nuevos y la tierra nueva donde mora la justicia. Isaías 66:22