¿Hasta cuándo? Esta fue la expresión de dolor del corazón de Dios, por la incredulidad y rebeldía de su pueblo en el desierto, quien le atribuyó maldad y despropósito, siempre que se presentó algún reto o enfrentó alguna dificultad. Que seamos reargüidos para no seguir los mismos pasos de Israel, y sí por el contrario, sigamos los pasos de fe de Josué y Caleb. Si comparamos Romanos 8:8, con Hebreos 11:6, deducimos que vivir en la carne es no vivir por fe.