Dios te guie en este día por sendas de justicia, por amor de su nombre. De la respuesta que demos a lo que Dios señala como incorrecto o equivocado en nuestra vida, dependerá cómo sigamos viviendo. Solo hay dos respuestas posibles, arrepentimiento o endurecimiento. La primera conduce a la vida, la segunda a la muerte. Tú y yo decidimos; escoge la vida, cuando con humildad reconoces tu falta o pecado, compras la verdad que conduce a la libertad; porque si te endureces, pereces.