Buenos días. No te dejes ofender ni herir por nadie, mucho menos por Dios, ante su silencio, o aparente rechazo o menosprecio ante tu clamor. Estará procurando, sin lugar a dudas, que tu fe, mucho más preciosa que el oro, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando Jesucristo sea manifestado- 1 Pedro 1:7. Persiste, insiste, resiste, jamás desiste.