Los mandamientos de Dios, reflejan su cuidado amoroso para nuestras vidas. Seguirlos proveen la protección que necesitamos, pero sobre todo muestran que en verdad le amamos. Los sacrificios y leyes del Antiguo Pacto, apuntaban a la obra perfecta, por lo tanto suficiente, del Señor Jesús. En Hebreos 9:11-14 se menciona lo descrito en Números 19, que hoy meditamos. *Cuanto más* (el factor infinito) la sangre de Cristo, en la ecuación de la gracia en el Nuevo Pacto, resolverá lo que no se pudo hacer en el Antiguo Pacto.