Una verdadera reforma frente a la crisis de nuestro país, pasa por el corazón de todos; grandes y pequeños, y eso solo lo puede causar el Reino de Dios, del cual somos Embajadores. Los grandes y poderosos, debieran seguir el ejemplo de los nobles y oficiales en el tiempo de Nehemías, quienes liberaron voluntariamente de las deudas al pueblo y devolvieron todo lo que les habían usurpado por medio de los altos intereses. El gobierno se debiera restringir de los altos gastos de funcionamiento y reducir el tamaño del estado, y aún renunciar a los altos salarios, según las posibilidades de cada servidor público; medidas tomadas por Nehemías, durante el periodo que duró su función pública. La revolución del servicio.