En todo este día el bien y la misericordia del Señor te seguirán. Y de la misma manera como Jesús veía a las multitudes, tú, como alguien que está decidido a ser como él, puedas ver con compasión a toda persona que cruce tu camino hoy. Y haz lo mismo que él hacía: enseña, predica el evangelio del reino, sana las enfermedades y las dolencias que ellos tengan.