Muchas veces en el afán de nuestro hacer cotidiano y el los múltiples pensamientos que nos abruman en el día a día, nos extraviamos de nosotros mismos, generándonos ansiedad y stress. Detenernos un instante, respirar y tomar conciencia al conectarnos con nosotros mismos, podemos recitar esta simple oración, que nos devuelve a nuestra Divina Presencia, para decidir nuestras vidas y recobrar la paz.
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