Pedro, impetuoso, “en caliente”, afirma no negar a Jesús; “en caliente” corta la oreja a Malco; “en frío” se atemoriza, se retracta, llora amargamente por negar a su Maestro. Cuando viene la persecución, la presión, la arremetida de las fuerzas del mundo, por seguir a Jesús pasamos de “en caliente” a “en frío” con mucha facilidad. El Señor que lo sabe todo; conoce que el espíritu está dispuesto, pero, que la carne es débil
Jn. 18.15-18 PDT
(Mt 26:69-70; Mr 14:66-68; Lc 22:55-57)
Simón Pedro y otro seguidor iban detrás de Jesús. El otro seguidor era conocido del sumo sacerdote, así que entró con Jesús al patio de la casa del sumo sacerdote, pero Pedro se quedó afuera, cerca de la puerta. Luego el otro seguidor, el que era conocido del sumo sacerdote, salió para hablar con la muchacha que cuidaba la puerta, e hizo entrar a Pedro. Entonces la muchacha le dijo a Pedro: —¿No eres tú uno de los seguidores de ese hombre? Pedro respondió: —¡No, yo no! Los siervos y los guardias habían hecho una hoguera con carbón porque hacía mucho frío y se estaban calentando. Pedro también estaba con ellos y se calentaba.
Cosa tremenda hará Dios con nosotros