La santidad en el Antiguo Testamento estaba relacionada con unas costumbres y ritos a seguir para conseguirla. La actitud de su corazón debía ser acorde con lo exteriormente demostrado, pero en Cristo es diferente.
Èxodo 29:1-4
1 Esto es lo que les harás para consagrarlos, para que sean mis sacerdotes: Toma un becerro de la vacada, y dos carneros sin defecto;
2 y panes sin levadura, y tortas sin levadura amasadas con aceite, y hojaldres sin levadura untadas con aceite; las harás de flor de harina de trigo.
3 Y las pondrás en un canastillo, y en el canastillo las ofrecerás, con el becerro y los dos carneros.
4 Y llevarás a Aarón y a sus hijos a la puerta del tabernáculo de reunión, y los lavarás con agua.
Cosa tremenda hará Dios con nosotros