Esd 7. 23-26 PDT
Ustedes deben suministrarle rápidamente a Esdras todo lo que el Dios del cielo le ha ordenado que consiga para el templo del Dios del cielo. No queremos que Dios se enoje con mi reino ni con mis hijos. Quiero que ustedes sepan que los sacerdotes, los levitas, los cantores, los guardianes, y los servidores de este templo de Dios no deben pagar impuestos, contribuciones ni peajes. Esdras, tú tienes la sabiduría que Dios te ha dado, por eso te autorizo para nombrar magistrados y jueces. Ellos juzgarán a todas las personas que viven en la provincia al occidente del río Éufrates que son quienes practican y aceptan las leyes de tu Dios. Y si alguien ignora esas leyes, enséñaselas. Cualquier persona que desobedezca la ley de tu Dios, o la ley del rey, debe ser castigada. Dependiendo de la falta, se le castigará con la muerte, el destierro, una multa o prisión.
Todo lo que el Señor hace en tu vida es parte de Su gracia que te ha tocado; tus padres, tu nacimiento, tu forma de ser, etc., serán sazonados con su amor de acuerdo al propósito para ti; tal vez, no lo entiendes ahora, pero vale la pena servir al Señor.
Una puerta abierta en el cielo