Ecl 10. 17,20 PDT
Pero, ¡qué dichoso es el país que tiene un rey bien preparado, con gobernantes que comen para vivir y no viven para comer! Nunca hables mal del rey ni de la gente poderosa, aunque creas que nadie te oye. Las palabras vuelan; son como los pájaros, y todo llega a saberse.
Una puerta abierta en el cielo