Pr 6.12-15 NVI
¿Cómo son las personas despreciables y perversas? Nunca dejan de mentir, demuestran su engaño al guiñar con los ojos, al dar golpes suaves con los pies o hacer gestos con los dedos. Sus corazones pervertidos traman el mal y andan siempre provocando problemas. Sin embargo, serán destruidos de repente, quebrantados en un instante y sin la menor esperanza de recuperarse.
Una puerta abierta en el cielo