Pr 31. 1-3 PDT
Estos son los dichos sabios con los que la mamá al rey Lemuel le enseñaba: «Tú eres mi hijo, el hijo de mis entrañas; el hijo que pedí tener. No desperdicies tu fuerza con las mujeres, ni gastes tu energía en ellas, pues destruyen a los reyes.
Una puerta abierta en el cielo