Colosenses 1: 11-12.
“fortalecidos con todo poder, conforme a la potencia de su gloria, para toda paciencia y longanimidad; con gozo dando gracias al Padre que nos hizo aptos para participar de la herencia de los santos en luz;”
Somos fortalecidos con su poder y esto produce gozo, como lo expresa 1 de Juan 1:1-4.
“Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos, tocante al Verbo de vida (porque la vida fue manifestada, y la hemos visto, y testificamos, y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó); lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo. Estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.”
Jesús es el verbo, ha existido desde el principio, en la creación Él estaba, a través de los tiempos, este verbo se hizo carne, aunque era Dios se hizo hombre y habitó en medio de su pueblo, ellos lo vieron, lo escucharon y caminaron con Él. Jesucristo vino a traer el mensaje de salvación a la humanidad, lo manifestó a los hombres. El propósito de anunciar este mensaje era que el hombre tuviera comunión con el Padre, por medio de la obra de su Hijo en la Cruz. Cuando el hombre se acerca a Dios, encuentra el verdadero gozo, el que produce la salvación.