El juicio estaba acordado desde la fundación del mundo, el motivo: una deuda impagable; el acreedor ha embargado todo y quiere la vida del deudor, este no tiene cómo pagar, ha sido sometido a esclavitud. De pronto; también desde la fundación del mundo, Dios el Hijo, se toma a su cargo de la deuda, es el único que tiene cómo pagarla, por tanto, viene y se hace como tú y yo, para efectuar el pago. Continuemos con el juicio, sin abandonar el estadio que hemos decidido ocupar desde hace una semana: público asistente, jurado, o juez; no olvides que este juicio es por ti, tu eres el deudor.
Jn 19. 11-16 TLA
Jesús le respondió: —No tendrías ningún poder sobre mí, si Dios no te lo hubiera dado. El hombre que me entregó es más culpable de pecado que tú. A partir de ese momento, Pilato buscó la manera de dejar libre a Jesús, pero la gente gritó: —¡Si dejas libre a ese hombre, no eres amigo del emperador romano! ¡Cualquiera que quiera hacerse rey, es enemigo del emperador! Al oír esto, Pilato mandó que sacaran a Jesús del palacio. Luego se sentó en el asiento del tribunal, en un lugar llamado Gabatá, que en hebreo significa El Empedrado. Faltaba un día para la fiesta de la Pascua, y eran como las doce del día. Entonces Pilato dijo a los judíos: —¡Aquí tienen a su rey! Pero la gente gritó: —¡Clávalo en una cruz! ¡Clávalo en una cruz! Pilato les preguntó: —¿De veras quieren que mate a su rey? Y los sacerdotes principales le respondieron: —¡Nosotros no tenemos más rey que el emperador de Roma! Entonces Pilato les entregó a Jesús para que lo mataran en una cruz, y ellos se lo llevaron.
Cosa tremenda hará Dios con nosotros