Ha llegado el momento de que Dios juzgue a todos, y de que empiece a juzgar a su propio pueblo. Y si empieza por nosotros unos hace sufrir así, ! imagínense lo que les espera a los que no obedecen la palabra de Dios! Y si con dificultad se salvan los que hacen el bien, ! ya se pueden imaginar lo que les pasará a los malvados y a los pecadores! Por eso, los que sufren porque Dios así lo quiere, deben seguir haciendo el bien y dejar que Dios los cuide, pues él es su creador y cumple lo que promete.
Vivir unidos a Jesús nos lleva a una vida de ejercicio en la disciplina del Señor, necesaria para crecer en conocerle más y llevar fruto abundante delante de él; el soportarla acredita mi convicción de ser hijo de Dios, y desde luego, a Dios como mi Padre, que por amor me cuida aun teniendo que sufrir por su nombre.
Una puerta abierta en el cielo