Notamos la diferencia entre lo importante (la tradición, la forma) y lo fundamental (la gracia, el amor). Esta genera la controversia y el sesgo en cuanto a la enseñanza y las señales de Jesús, y la polémica reaparece; cuando Jesús se hace presente en una persona hay un choque entre las tinieblas y la Luz, produciéndose un remezón que cambia todo su enfoque y su estilo de vida, es decir, el nombre y la huella del Hijo de Dios nunca se olvidan, hay un antes y un después de ese momento. Por eso ante la insistencia de los judíos, el que había sido ciego de nacimiento pregunta: “¿Es que también quieren hacerse sus seguidores?”. Más adelante se presenta la prueba, que este hombre se hace su discípulo en el instante de recibir la sanidad.
Juan 9:24-34 PDT
Los judíos volvieron a llamar al que había sido ciego, y le dijeron: —Dinos la verdad delante de Dios. Nosotros sabemos que ese hombre es pecador. Él les contestó: —Si es pecador, no lo sé. Lo que sí sé es que yo era ciego y ahora veo. Volvieron a preguntarle: —¿Qué te hizo? ¿Qué hizo para darte la vista? Les contestó: —Ya se lo he dicho, pero no me hacen caso. ¿Por qué quieren que se lo repita? ¿Es que también ustedes quieren seguirlo? Entonces lo insultaron, y le dijeron: —Tú serás discípulo de ese hombre; nosotros somos discípulos de Moisés. Y sabemos que Dios le habló a Moisés, pero de ése no sabemos ni siquiera de dónde ha salido. El hombre les contestó: —¡Qué cosa tan rara! Ustedes no saben de dónde ha salido, y en cambio a mí me ha dado la vista. Bien sabemos que Dios no escucha a los pecadores; solamente escucha a los que lo adoran y hacen su voluntad. Nunca se ha oído decir de nadie que diera la vista a una persona que nació ciega. Si este hombre no viniera de Dios, no podría hacer nada. Le dijeron entonces: —Tú, que naciste lleno de pecado, ¿quieres darnos lecciones a nosotros? Y lo expulsaron de la sinagoga. Cosa tremenda hará Dios con nosotros
Cosa tremenda Hará Dios con nosotros