Así como Moisés fue enviado por Dios para dar libertad a su pueblo de la opresión de la esclavitud y darles libertad, Cristo fue enviado para darnos libertad de la terrible opresión del pecado. Hoy el devocional está basado en Éxodo 3:7-10 y leemos en la Nueva Versión Internacional
7 Pero el Señor siguió diciendo:
—Ciertamente he visto la opresión que sufre mi pueblo en Egipto. Los he escuchado quejarse de sus capataces, y conozco bien sus penurias. 8 Así que he descendido para librarlos del poder de los egipcios y sacarlos de ese país, para llevarlos a una tierra buena y espaciosa, tierra donde abundan la leche y la miel. Me refiero al país de los cananeos, hititas, amorreos, ferezeos, heveos y jebuseos. 9 Han llegado a mis oídos los gritos desesperados de los israelitas, y he visto también cómo los oprimen los egipcios. 10 Así que disponte a partir. Voy a enviarte al faraón para que saques de Egipto a los israelitas, que son mi pueblo.
Cosa tremenda hará Dios con nosotros