Pr 31.23, 28-31 DHH
Su esposo es bien conocido en la ciudad, y se cuenta entre los más respetados del país. Sus hijos y su esposo la alaban y le dicen: «Mujeres buenas hay muchas, pero tú eres la mejor de todas.» Los encantos son una mentira, la belleza no es más que ilusión, pero la mujer que honra al Señor es digna de alabanza. ¡Alábenla ante todo el pueblo! ¡Denle crédito por todo lo que ha hecho!
Una puerta abierta en el cielo