Juan 19: 31-33
“Entonces los judíos, por cuanto era la preparación de la pascua, a fin de que los cuerpos no quedasen en la cruz en el día de reposo (pues aquel día de reposo era de gran solemnidad), rogaron a Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen quitados de allí. Vinieron, pues, los soldados, y quebraron las piernas al primero, y asimismo al otro que había sido crucificado con él. Mas cuando llegaron a Jesús, como le vieron ya muerto, no le quebraron las piernas.” El Señor Jesús se ofreció como el cordero de la pascua en sacrificio por el pecado de todos los hombres un nuevo pacto se establece allí en la cruz, todos los hombres veían y observaban la muerte de un hombre, pero Dios estaba entregando a su propio Hijo, quien se hizo maldición, para llevar en su cuerpo el pecado de toda la humanidad, por amor a cada uno de nosotros.