La acción conjunta de Dios-Padre, de Dios-Hijo y de Dios-Espíritu garantiza la efectividad de la herencia prometida al pueblo de su elección (la iglesia). No hay atisbo de fraude, porque Dios mismo es el garante.
Col 1.12 TLA
darán gracias a Dios, el Padre. Porque él nos ha preparado para que recibamos, en su reino de luz, la herencia que él ha prometido a su pueblo elegido.
Una puerta abierta en el cielo