Juan 20: 21-23. “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío. Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes remitiereis los pecados, les son remitidos; y a quienes se los retuviereis, les son retenidos.”
Jesús nos enseña sobre la paz, en un concepto diferente al que presenta el mundo: que la define como una situación o estado en que no hay guerra ni luchas entre dos o más partes enfrentadas sin conflicto. Aquí Jesús nos está diciendo, que en medio de la aflicción y la adversidad tendremos paz. El ejemplo es su propia vida, Él es Dios de paz, si el venció la muerte y el pecado nosotros también saldremos victoriosos, por eso debemos confiar en Él.