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En oriente se practica la hospitalidad con muchas personas y en muchas ocasiones; por ejemplo, con los invitados a una comida, se les lavaba los pies, entre otras manifestaciones. María fue mucho más allá de la hospitalidad con Jesús, no escatimó oportunidad para estar a sus pies (adorarle); es nuestro invitado todos los días desde que creímos en su Nombre, podemos adorarle como María. Jn 12:1-3 Seis días antes de la Pascua Jesús fue a Betania, donde vivía Lázaro, el hombre que Jesús había resucitado de la muerte. 2 Allí le prepararon una comida y Marta servía. Lázaro era uno de los hombres que estaban con él a la mesa. 3 Luego María tomó casi medio litro de perfume en aceite muy caro, hecho de nardo puro. Derramó el aceite en los pies de Jesús y los secó con su cabello. La casa se llenó con el olor del perfume en aceite. Cosa tremenda hará Dios con nosotros El alabastro (gr. Alabastros) es un yeso blanco translúcido (permite el paso de la luz, pero no deja ver los objetos con claridad) con el cual se fabricaban recipientes sin asas para guardar perfumes. El interior, conserva en un ambiente óptimo, un perfume muy costoso. María es un recipiente de alabastro; dentro, el costoso perfume es su gratitud y reconocimiento de la deidad de Jesús; conservado en el tiempo, a través de su relación con el Señor; su perfume es como el buen vino, que necesita madurar y añejarse en una cava (aire, posición especial, poco ruido, etc.) para deleite de quien lo saboree. Además, requiere una ocasión especial para ser ofrecido; ésta se presenta luego que Jesús resucita a su hermano de entre los muertos. Allí, en la mesa donde está Jesús (comunión), María ofrece todo lo que tiene, su perfume (adoración), que por dignidad le pertenece a Jesús; el tributo de un corazón agradecido con Jesús es adoración; el aroma comienza a llenar el recinto, todo es penetrado, hasta el final de los días (horizontal), y, trasciende en la memoria de Dios hasta la eternidad (vertical). María le dio lo más costoso que poseía, el perfume de nardo mezclado con aceite (símbolo de adoración) para poder ungirle, su parte no le fue quitada; tal vez, ahorró durante mucho tiempo, y fue guardando lo mejor, porque Jesús lo merece. El ciego de nacimiento y María adoraron por las señales que respectivamente tocaron sus vidas, Él conoce qué tienes para darle; con seguridad, ¿sabes que es lo mejor de ti? Adoremos en espíritu y en verdad (paráfrasis Jn 4:24)

Cosa tremenda hará Dios con nosotros