Pueden tener apariencia de adoradores; pero si hay algo sucio en su interior, el fruto se manifestará en sus acciones. Habrá apariencia de piedad, pero no es piedad; tendrán apariencia de discípulos de Cristo, pero su parte les será quitada. Muchas personas oirán de Jesús, pero su corazón no es el buen terreno para que germine la semilla del evangelio; sencillamente, son como Judas Iscariote. Jn 12:4-8 4 Judas Iscariote, uno de los seguidores de Jesús, el que después lo traicionaría, dijo: 5 —¿Por qué no se vendió ese perfume que vale tanto como el salario de un año[g], y se les dio el dinero a los pobres? 6 Judas no dijo esto porque le importaran los pobres, sino porque era ladrón. Él tenía a su cargo la bolsa del dinero y se robaba lo que había adentro. 7 Entonces Jesús dijo: —No la molestes. Deja que haga esto como preparación para el día de mi entierro. 8 Pues siempre tendrán a los pobres con ustedes,[h] pero no siempre me tendrán a mí. Cosa tremenda hará Dios con nosotros