Título: Sana tu corazón
Proverbios 10:18 -19.
“El de labios mentirosos disimula su odio, y el que propaga calumnias es un necio. El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.”
Mateo 15:11.
“Lo que entra por la boca del hombre no es lo que lo hace impuro. Al contrario, lo que hace impuro al hombre es lo que sale de su boca.”
Mateo 15: 17-20.
“¿No entienden que todo lo que entra por la boca va al vientre, para después salir del cuerpo? Pero lo que sale de la boca viene del interior del hombre; y eso es lo que lo hace impuro. Porque del interior del hombre salen los malos pensamientos, los asesinatos, el adulterio, la inmoralidad sexual, los robos, las mentiras y los insultos. Estas cosas son las que hacen impuro al hombre; pero el comer sin cumplir con la ceremonia de lavarse las manos, no lo hace impuro.”
Cuando cerramos los labios y hablamos lo necesario, estamos guardando y protegiendo aún la vida, la honra, el buen nombre, no hacemos daño a otros y no nos contaminamos. ¿Por qué suceden estas cosas? Se presentan cuando el corazón está mal. Cada uno de nosotros de manera permanente, continua y constante debe acudir a la Presencia de Dios en intimidad, en el secreto, para sanar el corazón, para restaurar la vida y así todas las cosas que saldrán de la boca serán buenas y agradables delante de Dios, las palabras serán oportunas y prudentes, no estaremos en malas conversaciones, tampoco hablaremos lo que no es verdadero. Necesitamos encontrarnos con Jesús en la intimidad de su Presencia para que nuestro corazón sea transformado, renovado y fortalecido cada día.