En muchas ocasiones Dios miro la tierra y busco un justo que se parará en la brecha, una persona que hiciera lo bueno y no la encontró. Ha sido tal la corrupción que el mundo a alcanzado desde que Adán y Eva pecaron que aunque Dios ha querido derramar su misericordia no siempre ha podido. Han faltado personas disponibles que clamen, oren, ayunen e intercedan. Dios nos necesita para poder desatar su poder; su escencia es tan humilde que decidió depender de nuestras oraciones para intervenir. Un Ser tan poderoso que con su vos creo los cielos y la tierra confía en nosotros, sus hijos, para cumplir su voluntad. Teniendo toda la autoridad, el poder y la razón para destruirnos por las magnitudes que ha alcanzado el pecado el decidió enviar a Jesús y darnos salvación. Que grande es su misericordia y que humilde es nuestro Dios.
En Ezequiel 22:30 dice el Señor: ”Busqué a alguien que pudiera reconstruir la muralla de justicia que resguarda al país. Busqué a alguien que se pusiera en la brecha de la muralla para que yo no tuviera que destruirlos, pero no encontré a nadie.
Nuevamente como en la historia de Sodoma y Gomorra Dios busca alguien para derramar su misericordia y no la encontró. Una y otra vez el está buscando personas con un corazón enséñable, humilde, no perfectos, ni muy calificados. El nos escoge y nos capacita para cumplir el llamado en la medida que nosotros obedecemos.
Isaías es un gran ejemplo de alguien que estaba disponible, el ángel de Dios limpio sus labios porque siempre necesitaremos de Dios, tenemos una naturaleza caída que dejara ver su fruto sino la rendimos al Espíritu Santo. Isaías 6:7-8 dice : Con esa brasa me tocó los labios, y me dijo: «Esta brasa ha tocado tus labios. Con ella, Dios ha quitado tu maldad y ha perdonado tus pecados». Enseguida oí la voz de Dios que decía: «¿A quién voy a enviar? ¿Quién será mi mensajero?» Yo respondí: «Envíame a mí, yo seré tu mensajero».
La actitud de Isaías agradó a Dios el tuvo la fe y el corazón para decir enviame a mi yo iré por ti. Isaías habló lo que Dios quería que el hablara y fue la extension de Dios en la tierra para poder obrar su voluntad.
Necesitamos disponernos de corazón, dejar que el Señor nos limpie con su fuego purificador y dejar que remueva toda maldad que cargan nuestras palabras para que el derrame su poder, su aceite, su nuevo vino y hablemos lo que el quiere que hablemos.
Que cuando Dios vuelva a mirar a la tierra y busque a alguien disponible te encuentre a ti!
Oremos con el salmo 53