Una de las cosas que menos hacemos cuando queremos iniciar un proyecto de vida es dejar a un lado a Jesús, persona que quizás para muchos de nosotros no tiene mayor importancia que participe de mis planes, pero cuando no estamos con El si los resultados no son favorables nos frustramos, nos decepcionamos y terminaríamos regresando a ese lugar donde no fuimos felices y haciendo las mismas cosas que no nos ayudan a mejorar, invitemos a Jesús y a pesar de los fracasos El nos dará las herramientas y las fuerzas para levantarnos y continuar.