Maestro aquel que te guía, como quien cultiva flores, abonando con valores, y regando con cuidado, su trabajo dedicado, se aprecia y se hace sentir, por eso puedo decir, viva el maestro esforzado.
Si no existiese el maestro, tampoco la educación, sufriría la nación algo peor que un siniestro y estaría el futuro nuestro, incierto, amenazado (igual que un bosque incendiado), a ellos hoy felicitamos, y en coro gritamos: ¡viva el maestro esforzado!