Cuando piensas en crear tu propio negocio las personas suelen mencionarte todo lo que podría salir mal: es arriesgado, puedes arruinarte, nunca sabes cómo va a salir… Sin embargo, son pocos los que te recuerdan los motivos para emprender. Obviamente, levantar un negocio de la nada, no es fácil. Convertirte en empresario implica asumir toda clase de responsabilidades y compromisos. Pero todo esfuerzo se ve recompensado cuando tu proyecto se hace realidad y va creciendo poco a poco. Por eso, cuando llegue el momento no debes dudarlo.