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Dicen señora que los amantes tenemos artes, artes que desarrollamos en la piel de la otra persona como si de nuevos reflejos se trataran. Los amantes buscamos sensaciones que probablemente las parejas convencionales no saben buscar, percibir o dar. Quizás allí la diferencia radical entre una simple pareja y una pareja de amantes. Ojo, no quiero decir que únicamente los amantes sean al decir del vals peruano de la rockstar Eva Ayllón “los que a escondidas en una caricia se entregan la vida…que en carne y alma tan solo pedimos un fin de semana”. Esa es supongo la idea convencional de los amantes infieles, de quienes teniendo uno o ambos, parejas o matrimonios, se deciden a por los encuentros furtivos, adúlteros e ilegales. Pero es que siendo pareja también se puede ser amantes, y no es algo reñido con la moral y las buenas costumbres, no hay un atentado contra Carreño como diría la abuela. Pero vamos no estamos para hacernos los de los calzones con bobos y sí en este caso amantes así de furtivos.