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En su reposo. 11/11/2021. T9. E15.
“Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros”.
‭‭S. Juan‬ ‭15:18‬

Aborrecidos

Parece una suposición pero es una declaración afirmativa.

“Si el mundo os aborrece”, no es una reflexión sobre alguna posibilidad de rechazo, sino una tajante declaración del porvenir.

El contexto inmediato posterior así nos lo demuestra, pues el siguiente versículo dice en su parte final: “por eso el mundo os aborrece”.

Entonces el enfoque de nuestro versículo no cuestiona la posibilidad de ser aborrecidos sino que enfatiza el motivo y origen de este aborrecimiento, y por supuesto, implícitamente señala tal actitud del mundo como una señal del verdadero seguidor de Jesús.

En otras palabras, como Jesús fue rechazado, es natural y de esperar, que el mundo rechace a sus discípulos.

Una actitud del mundo en sentido opuesto al rechazo, aunque no necesariamente es una señal de apostasía de parte de la iglesia, si es una alerta contra la posibilidad de que la iglesia se haya relajado en su postura de fe ante el Señor de tal forma que ya no hay necesidad de que el mundo la aborrezca.

Para un creyente es natural y de esperar el rechazo del mundo. Esto se debe a que la fe y práctica del hijo de Dios se oponen diametralmente a las costumbres del mundo.

Para poner solo un ejemplo de eso, lo que el mundo llama muchas veces cultura, la Biblia le llama idolatría; lo que el mundo llama ideología, la Escritura le llama pecado, y no hay forma de conciliar estos conceptos.

Así que es normal que al final del día las posturas irreconciliables nos lleven por caminos opuestos y de manera natural al rechazo del mundo hacia aquellos que nos adherimos al mensaje del evangelio.

Por el contrario, una iglesia aceptada, apreciada, bien recibida, sin conflictos ni contradicciones con el mundo, es una iglesia que tendría que revisar su postura con respecto a la sana doctrina y su práctica cristiana.

Y esto no significa que premeditadamente busquemos el conflicto o lo generemos, sino que entendamos que la genuina experiencia de nuestra salvación, la avidez en nuestro estudio de las Escrituras, y nuestro deseo natural de agradar a Dios, nos llevan de manera natural a posturas que de sí mismas serán contrarias a los ideales, anhelos e intereses de aquellos que están lejos de tal comunión con Dios.

Entonces, nuestro versículo intenta, basados en la ineludible postura de conflicto entre la iglesia y el mundo, anticiparnos esta realidad para que nuestros corazones estén fortalecidos al momento de enfrentar tales adversidades; al mismo tiempo que satisfechos de saber que esas condiciones son un reflejo de que verdaderamente somos seguidores de Jesús.

Reflexionemos sobre nuestra posición ante el mundo, mantengámonos firmes en la verdad del evangelio, y seamos fieles al Señor que, rechazado, nos otorgó salvación y vida eterna.

Isaí Rodríguez Ruiz