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En su reposo. 08/12/2021. T10. E17.
“Sino que aquel monte será tuyo; pues aunque es bosque, tú lo desmontarás y lo poseerás hasta sus límites más lejanos; porque tú arrojarás al cananeo, aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte”.
‭‭Josué‬ ‭17:18‬

Adversidades

Manasés había prosperado en número. Los datos así nos lo permiten saber.

Ante tan grande cantidad de personas era normal que su parte de la tierra prometida fuera proporcional. Sin embargo, aún dándoles una gran parte, no parecía ser suficiente.

Es por eso que Josué les ofrece una parte más para ayudar a que tuvieran el espacio suficiente, pero hay dos grandes problemas frente a esta oportunidad.

Una parte es un bosque, no es una ciudad ni aldeas ya listas para habitar; no enfrentarán la batalla cruel de la guerra pero sí la del hacha y la sierra.

Tendrán que trabajar para desmontar y luego para urbanizar, en la medida de las posibilidades de la época, esa zona para poder habitar en ella.

No será tarea sencilla, pero la otra opción es igualmente dificultosa. Ya tiene ciudades listas y aldeas esperando, pero están habitadas y hay que desalojar al enemigo.

El cananeo se ha fortalecido con los años y ha podido hacer frente a los poderosos israelitas. Se han defendido hasta con los dientes y han encontrado herramientas de guerra que compensaron su anterior debilidad.

Ahora son enemigos enemigos dignos y complicados. No es fácil derrotarlos y Manasés lo sabe.

Para uno y otro problema Josué tiene una respuesta clara.

“Tú lo desmontarás”.
Es tu trabajo, tu deber, tu responsabilidad y de nadie más.

“Y lo poseerás”
Es la promesa del respaldo divino para esto que es el deber personal.

El mismo principio se hace presente en el tema de los cananeos.

“Tu arrojarás al cananeo”. La responsabilidad de ellos.

Pero implícita está la promesa del apoyo divino cuando dice: “aunque tenga carros herrados, y aunque sea fuerte”.

Las adversidades están a la orden del día. No podemos vivir lamentándonos o quejándonos de nuestra condición.

Ahí está también la promesa de Dios. Promesa de victoria y promesa de ayuda para alcanzar la victoria.

A la adversidad hay que hacerle frente. Cuando sea necesario habrá que luchar con la espada desenvainada y conquistar aquello que ya está a nuestra vista, pero en otras tantas ocasiones será necesario empezar desde cero.

No nos desanimemos ante la prueba, el Dios que nos ha traído hasta donde estamos, nos guiará a la victoria. Pongamos manos a la obra.

Isaí Rodríguez Ruiz