Listen

Description

En su reposo. 04/06/2022. T17. E19.
“Se fueron luego, y cuando llegó a David la noticia sobre aquellos varones, él envió a recibirlos, porque estaban muy afrentados. El rey mandó que les dijeran: Estaos en Jericó hasta que os crezca la barba, y entonces volveréis”.
‭‭1 Crónicas‬ ‭19:5‬

Afrenta

Los embajadores de David iban sin duda con grandes expectativas al reino de Moab.

Habían sido escogidos para una importante y noble labor. Representar a su rey con un mensaje de consuelo para el nuevo rey de Moab por la muerte de su padre.

Pero una mala interpretación del motivo de su viaje convirtió lo que era un honor en una afrenta.

De la satisfacción que experimentaron al ser seleccionados para esta labor, a la afrenta que vivieron de ser avergonzados física y emocionalmente.

Su barba cortada, su desnudez expuesta y su honor mancillado.

La afrenta fue sin duda de un altísimo nivel.

Que cambio tan repentino y sorprendente.

Así pueden cambiar las circunstancias a nuestro alrededor de un momento a otro.

De un instante de felicidad y dicha, a uno de tristeza y miseria.

La suposición planteada por los príncipes de Moab hizo que el nuevo rey cometiera un acto digno de la represalia que David llevó a cabo.

Qué tristeza ver cómo una palabra fuera de lugar, un mal consejo, una pésima decisión puede llevarnos a terribles consecuencias.

De un sano corazón que busca expresar unidad y apoyo para el nuevo rey, a una guerra sin cuartel que trajo la victoria a David y a los suyos.

Aquellos embajadores afrentados recibieron justicia y mucho más con estas batallas en las que Dios le dio la victoria al ejército de David.

Al pasar por momentos así, en los que sin motivo alguno somos afrentados, avergonzados, humillados, es posible notar cómo Dios interviene a nuestro favor para recibir la justicia que merece aquel acto en nuestra contra, y el castigo para quienes han actuado contra nosotros.

Cuando aquellos hombres por fin pudieron regresar a sus casas, la afrenta había sido cobrada, sus honores restaurados y multiplicada la bendición de Dios para la nación y por lo tanto para ellos mismos.

Así será con todos aquellos hijos de Dios que experimentan el oprobio del perverso, pues Dios guarda a los suyos y sin que nosotros hagamos algo más, la mano del Señor cobrará la afrenta y su nombre será glorificado en la vida de los suyos.

Que esta sea cada día nuestra esperanza en medio de cualquier afrenta que suframos.

Isaí Rodríguez Ruiz