En su reposo. 17/03/2023. T24. E96.
"Alégrense los cielos, y gócese la tierra; brame el mar y su plenitud".
Sal. 96:11
Alégrense
La figura retórica presente en los versículos 11 y 12, representa la plenitud que se experimenta al gozar de la justicia de Dios.
La forma en que se atribuye emociones a la creación, como la alegría, el gozo, el regocijo y el contentamiento, es una muestra de las grandes bendiciones que nos otorga la presencia de Dios.
Además, la idea tiene presentes dos conceptos.
El futuro y el sentido imperativo de la expresión.
En cuanto al futuro, la alegría, ubicada en el presente, en el hoy, está fundamentada en la fe en un Dios que, en el futuro, hará aquello que hoy esperamos.
En pocas palabras, el gozo es una declaración de fe. "No me gozo por lo que tengo ahora, sino por lo que voy a tener en el futuro".
Es un gran ejemplo de la vida del cristiano. No vivimos del presente aunque nos movemos en él, vivimos en y por la esperanza del futuro.
Lo segundo es la forma del verbo, de hecho de casi todos los verbos presentes en el salmo que tienen la misma conjugación.
El imperativo es el común denominador.
Es una orden. Se nos ordena cantar, proclamar, tributar, dar, adorar, decir; pero sobre todo, se nos ordena alegrarnos.
Qué hermosa orden. La mayoría de las órdenes generan una sensación de rechazo, por causa de la tendencia humana a no seguir las reglas, pero no esta orden.
Esta orden es una guía para la alegría, para aprender a vivir en plenitud cada día, sin importar el contexto que nos rodea.
Bien haremos en obedecer a Dios, no solo en la demanda de adoración, sino aprender a descansar en sus promesas y a gozarnos por el simple hecho de mirar por la fe lo que él hará al cumplir lo que nos ha prometido.
Que el gozo de Cristo rebose en nuestros corazones.
Isaí Rodríguez Ruiz