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En su reposo. 24/06/2022. T18. E7.
“Y a los veintitrés días del mes séptimo envió al pueblo a sus hogares, alegres y gozosos de corazón por los beneficios que Jehová había hecho a David y a Salomón, y a su pueblo Israel”.
‭‭2 Crónicas‬ ‭7:10‬

Alegres y gozosos

Después de siete maravillosos días de fiesta no podía ser otro el estado de ánimo de la nación.

Estar alegres y gozosos es el resultado natural de lo que ocurrió en aquellos días y puede seguir ocurriendo en nuestros tiempos.

Consagraron el templo
La consagración del templo fue un motivo de gozo para el pueblo pues vieron cumplidos todos sus esfuerzos.

El cumplimiento de una meta es una excelente oportunidad para llenar el corazón de gozo y alegría al ver la fidelidad de Dios al ayudarnos a alcanzarla.

Ofrendaron para Dios
Miles de sacrificios fueron ofrecidos durante los días de la fiesta de consagración del nuevo templo a Jehová.

La gratitud por llegar a este día provocó en Salomón un espíritu generoso a la hora de ofrendar para Dios, y esto a su vez, produjo gozo y alegría en todos.

La liberalidad al dar para Dios es un catalizador del gozo, pues nos permite expresar tangiblemente nuestra gratitud y esto se transforma en una bendición para quienes nos rodean.

Vieron la gloria de Dios
Las experiencias espirituales que se vivieron esos días quedarían grabadas para siempre en sus memorias.

La nube, la gloria de Dios, el fuego cayendo del cielo. Nadie se los contó. Ellos lo vieron directamente.

Las manifestaciones espirituales que hoy ocurren siguen siendo impactantes y sorprendentes, pero sobre todo, siguen provocando gozo y alegría en los que son testigos presenciales de tan poderosas señales.

Experimentaron las bendiciones de Dios para David, Salomón y para todo el pueblo.

La promesa de Dios a David se estaba haciendo realidad frente a sus ojos y no podía ser más emotivo el momento.

Ver y experimentar de primera mano todo esto es lo que llenó el corazón de cada israelita de alegría y gozo.

Así es como Dios desea que cada uno de sus hijos disfrute de su presencia y bendiciones; y de hecho, si somos observadores, sigue sucediendo cada día de nuestra vida.

Dios sigue a nuestro lado, cumpliendo sus promesas, ayudándonos a alcanzar los propósitos perfectos que él ha planeado para nuestras vidas, manifestando su presencia de maneras sorprendentes, llenándonos cada día de ricas bendiciones.

¿No es eso motivo más que suficiente para llenar el corazón de gozo y alegría?

Isaí Rodríguez Ruiz