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En su reposo. 14/09/2022. T22. E8.

"Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta escritura, le anunció el evangelio de Jesús".

Hechos 8:35

Anunciando el evangelio

Desde que Jesús ordenó a los discípulos predicar el evangelio a todo el mundo, la iglesia ha tenido esa responsabilidad fuertemente arraigada en su corazón.

Es un distintivo de la sana espiritualidad de los hijos de Dios, el tener pasión por evangelizar al mundo.

La historia de Felipe y el etíope, nos deja un recordatorio de los elementos que necesitamos para cumplir con este llamado.

La dirección divina

En primer lugar destaca la importancia de la dirección que Dios nos da para predicar.

Primero fue un ángel y posteriormente el mismo Espíritu Santo quienes guiaron al evangelista para acercarse al carro del etíope.

Posteriormente, el mismo Espíritu lo arrebató para hacerlo aparecer en Azoto, y desde ahí coninuar la predicación del evangelio hasta llegar a Cesarea.

Dónde, cuándo, cómo, a quién, roguemos permanentemente al Señor que dirija nuestros pasos para ir al necesitado, para que todo lo que hagamos lleve el sello de su guía.

La obediencia del predicador

Pero tan importante como la dirección divina, es la obediencia de la iglesia para ir a donde el Señor nos mande.

Felipe estaba teniendo un éxito notable en Samaria, podía haber permanecido ahí y echar raíces en esa tierra fértil para la predicación.

Sin embargo, al ser enviado por Dios al desierto, él no puso excusas ni pretextos, simplemente obedeció a Dios.

El éxito de la iglesia no es en tener números o edificios, o reconocimiento público. En la obediencia a Dios está la mayor gloria del pueblo del Señor.

La preparación del predicador

El dominio de las Escrituras por parte de Felipe le permitió conectar la lectura del etíope con el evangelio.

Esta habilidad, que bien podría ser fortalecida por los dones del Espíritu Santo, tiene su origen en el estudio previo que Felipe debió realizar para conocer la Palabra de Dios.

No es suficiente la guía del Espíritu Santo, ni los dones de palabra de ciencia o sabiduría pueden actuar cuando el predicador no ha adquirido el conocimiento de las escrituras necesario para que pueda ser utilizado por el Señor en nuestra predicación.

Es necesario que estudiemos la Biblia, que nos preparemos para evangelizar, que nos esforcemos por estar listos en cualquier momento y desde cualquier punto de partida para llevar el evangelio al necesitado.

Felipe llevó una alma a Cristo, y nosotros podremos llevar también a nuestros amigos, familiares, vecinos y compañeros de trabajo o estudio, incluso a desconocidos, a tener un encuentro con el Señor si tenemos sensibilidad y obediencia a la dirección de Dios, y si estamos preparados para utilizar las herramientas bíblicas para hablar de nuestro Salvador al mundo.

El Señor nos ayude a hacerlo así.

Isaí Rodríguez Ruiz