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En su reposo. 27/05/2022. T17. E12.
“De los hijos de Isacar, doscientos principales, entendidos en los tiempos, y que sabían lo que Israel debía hacer, cuyo dicho seguían todos sus hermanos”.
‭‭1 Crónicas‬ ‭12:32‬

Aportaciones significativas

La lista de guerreros que se unieron a su nuevo rey es impresionante.

Cada tribu aportó una fuerte cantidad de soldados, valientes y preparados para la batalla.

Todos, menos Isacar.

Al menos en la lista que se nos ofrece en este capítulo, Isacar no aportó ningún soldado al nuevo ejército de David, y muy apenas logró completar 200 hombres en apoyo al hijo de Isaí.

No se nos dan las razones, y aunque podría parecer poca la aportación de esta tribu, la realidad es que nadie hizo una aportación tan significativa como Isacar.

El ejército de Israel, contando a los levitas en sus funciones sacerdotales, superaba los 330,000 hombres.

Todos guerreros, todos hábiles, todos armados hasta los dientes, todos fieles y dispuestos a dar la vida.

Pero Isacar ofreció algo igual o más valioso que miles de soldados con esas características.

Isacar ofreció sabiduría, dirección, guía, consejo.

Estas son las habilidades que ofrecieron:

Eran entendidos en los tiempos.
Entendían el momento que vivían, podían mirar más allá de su contexto, y comprendían lo complicado de cada decisión que se debía tomar.

Sabían lo que se debía hacer.
Esa habilidad de entender los tiempos, los hacía igualmente capaces de saber cuál de todas las opciones frente a ellos era la mejor.

Miraban a su alrededor y eran capaces de visualizar la mejor salida de cualquier situación que se les presentara.

Eran oídos y respetados y obedecidos por todos en Israel.
Lo más importante, todos sabían que esta era su habilidad, y los respetaban sobre manera.

Miles de hombres dispuestos a seguir el consejo de 200.

Qué valiosa resultó la aportación de Isacar.

No es recomendable medir las aportaciones que se hagan en un servicio solo cuantitativamente, sino también, y quizá más importante, por la trascendencia de la aportación.

Una aportación visible y enorme, es sin duda valiosa y necesaria, pero no deberíamos demeritar las aportaciones pequeñas.

Estas pueden convertirse en pieza clave de un proyecto, de un trabajo, de un ministerio, de una iglesia.

Así que si nuestra aportación es enorme, qué bueno, demos gloria a Dios y sirvamos con humildad, sin menospreciar a quienes sirven de manera menos visible.

Y si es la nuestra la pequeña aportación, veámoste que de en ello no una condición de inferioridad, sino la oportunidad de ofrecer algo diferente, significativo y valioso en gran medida para la obra que se emprende.

El poderoso ejército de David tuvo entre sus filas a este pequeño pero trascendente equipo de consejeros que los guiaron a la victoria.

Seamos pieza clave en el lugar donde estamos, y demos gloria a Dios por permitirnos ser útiles en lo poco o en lo mucho, porque suya es la gloria y el poder.

Isaí Rodríguez Ruiz