En su reposo. 16/01/2023. T24. E44.
"Oh Dios, con nuestros oídos hemos oído, nuestros padres nos han contado, la obra que hiciste en sus días, en los tiempos antiguos".
Sal. 44:1
Aprendiendo del pasado
Las experiencias se vuelven historia, y la historia se vuelve enseñanza.
Sin embargo, está en las nuevas generaciones la disposición o rebeldía para aprender lo que la historia nos enseña, y en las generaciones mayores utilizarlas sabiamente para beneficio de los jóvenes.
De ahí que David resalta la importancia de oír, pero también de contar.
Las dos generaciones tienen su propia responsabilidad en el tema.
Los antiguos deben aprender a contar sus experiencias, la obra que Dios hizo en sus días, y hacerlo con sabiduría, resaltando a Dios y no a ellos mismos.
La razón para contar las historias del ayer, no es para enaltecernos o para "recordar viejos tiempos". Hay un propósito superior, un propósito educativo y de formación.
Platicar los hechos del pasado debe tener el objetivo de enseñar. Contar lo que Dios ha hecho, lo que vimos, lo que aprendimos; incluso de los errores, de los excesos.
Las nuevas generaciones deben aprender a oír, prestar atención a las historias del pasado para sacar de ellas un aprendizaje que les sea útil en sus nuevos tiempos.
Es necesario quizá que filtren los datos, que disciernan qué sí y qué no puede ser aplicado en sus días, pero con la total disposición de sostenerse sobre las verdad, la doctrina y la experiencia genuina de los años pasados.
Cuando así hagamos, jóvenes y viejos, valoraremos los hechos del pasado, fortaleceremos nuestra fe en el presente y seguiremos viendo la gloria de Dios en el futuro.
Dios hizo grandes cosas en el ayer, puede y quiere hacer mayores obras en nuestros días, y si así lo aprendemos y vivimos, dejaremos un legado de historias gloriosas para las generaciones del mañana.
Ayúdenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz