En su reposo. 26/01/2023. T24. E53.
"Dios desde los cielos miró sobre los hijos de los hombres, para ver si había algún entendido que buscara a Dios".
Sal. 53:2
Búsqueda infructuosa
La triste verdad que revela este salmo es desgarradora.
Primero, nos recuerda que siempre ha sido Dios quien nos ha buscado.
Es él quien mira al hombre. Es él quien busca algún entendido. Es él quien anhela ser buscado por sus criaturas.
Dios escudriña el valle y la montaña, busca en la ciudad y en el campo; entre ricos y pobres, sabios y necios, pero en ningún lugar encuentra hombres que le busquen, que deseen conocerlo.
La respuesta de este salmo a esta búsqueda es clara y estremecedora.
La segunda parte del versículo 3 dice: "No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno".
La universalidad del pecado es declarada en este salmo y confirmada en toda la Escritura.
Esta parte del versículo 3 es citada en la carta a los Romanos capítulo 3, como base para demostrar que todos los seres humanos somos pecadores.
A más de ser un recurso doctrinal para confirmar el destino eterno de la humanidad sin Cristo, esta palabra es realmente triste desde la óptica de Dios.
No es un dato o estadística, es un resultado de la búsqueda que Dios ha hecho en todos los rincones del planeta, en todos los tiempos de la historia del hombre.
El corazón de Dios se duele, su Espíritu se estremece y, aunque su justicia lo lleva a juzgar y condenar al hombre por su pecado, es su infinito amor el que lo motiva a no conformarse con este resultado.
Por un lado la búsqueda infructuosa revela nuestro pecado y destino; pero al mismo tiempo inspiró el camino de la oferta de salvación que Dios extiende a cada ser humano por medio de su Hijo.
Al no encontrar a nadie que lo busque, que desee agradarlo y seguirlo, Dios decidió venir a buscarnos él mismo, morir por nosotros y justificarnos por medio de la muerte de su propio Hijo, Jesucristo.
Reconocer esta verdad ha de llevarnos por el camino de la humildad y la gratitud a Dios por la forma que nos ha amado sin merecerlo.
Isaí Rodríguez Ruiz