En su reposo. 09/07/2022. T18. E20.
“Y al cuarto día se juntaron en el valle de Beraca; porque allí bendijeron a Jehová, y por esto llamaron el nombre de aquel paraje el valle de Beraca, hasta hoy”.
2 Crónicas 20:26
Bendición
Josafat experimentó uno de los momentos más espectaculares en el cuidado de Dios para su pueblo.
¿Quién no ha imaginado o deseado aplicar a su vida las palabras profetizadas para aquel momesto de angustia?
Ante aquel poderoso enemigo, la promesa del cielo fue que ellos ni siquiera tendrían que pelear porque esta batalla la pelearía Dios directamente.
Fue tan absoluta la victoria, que ningún enemigo escapó, y los bienes de todo aquel poderoso ejército se convirtieron en el botín que por tres días estuvo recogiendo el pueblo de Judá.
Por supuesto, esta demostración de poder es resultado del compromiso de Josafat y todo el pueblo para honrar a Dios; en su búsqueda y dependencia del Señor en su momento de angustia; y en algo que distinguió también esta batalla: la adoración y la gratitud.
Antes de la llegada de este enemigo la nación ya buscaba a Dios, pero al recibir las noticias del arribo de este ejército se dedicaron a clamar al Señor con mayor ahínco.
Claro que Dios puede hacer esta clase de milagros y proveer tales maravillas, pero no podemos esperar que haga eso por nosotros si no buscamos su rostro con la pasión y entrega que lo hizo Josafat.
Pero, siguiendo el ejemplo de Josafat, antes y después de que el Señor muestre su increíble poder a nuestro favor, bien haremos en mostrar nuestra fe y gratitud con expresiones de adoración.
Josafat se esforzó por presentar a Dios una profunda adoración antes, durante y después de la batalla.
Y al terminar de recoger todo el botín producto de aquella manifestación del poder de Dios, no podía ser la excepción.
Dedicaron todo un día para reunirse a bendecir a Dios, exaltarlo, cantarle y adorarle por su grandeza, su poder y ayuda en el día de su angustia.
Qué día tan glorioso, cuánto gozo debió desbordar en el corazón del pueblo.
Aún el lugar que escogieron lo bautizaron con la palabra Beraca, que significa bendición, para recordarles cada día la historia de aquel momento lleno de gloria.
Busquemos a Dios en todo tiempo, clamemos a él con fe en el día de nuestra angustia, y adorémosle bajo cualquier circunstancia.
Él peleará nuestras batallas y nos dará victorias inimaginables; y nosotros, su iglesia, seguiríamos exaltando su precioso nombre por toda la eternidad.
Isaí Rodríguez Ruiz