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En su reposo. 12/02/2022. T13. E25.
“Y bendito sea tu razonamiento, y bendita tú, que me has estorbado hoy de ir a derramar sangre, y a vengarme por mi propia mano”.
‭‭1 Samuel‬ ‭25:33‬

Bendito razonamiento

Uno de los mejores ejemplos bíblicos sobre la forma de abordar los problemas es la historia de Abigail y David.

Cuando ella se entera del peligro que corría toda su casa e incluso su propia vida, tomó decisiones que salvaron a su casa pero sobre todo salvaron al mismo David.

Antes que nada tuvo el valor de enfrentar a David.

Ella sabía que David vendría, airado, armado y dispuesto a todo para cobrar la afrenta de Nabal, y corrió el riesgo de ser la primera víctima de su venganza.

Dar la cara a los problemas requiere mucho valor, pero es sin duda el primer paso para resolverlos.

Pero no llegó con las manos vacías sino que compensó a David.

Ella sabía que David había pedido algo justo y lo había echo de buena manera, así que se apresuró a preparar un obsequio digno de un rey.

Reconocer el agravio cometido y corregirlo es algo que todos debemos aprender a hacer si queremos evitar complicaciones mayores.

Pero no fue solamente su valor y su acto de justicia compensatoria lo que convenció a David, sino los argumentos con que se presentó.

Entre esos argumentos el más impresionante es aquel en el que ella se preocupa no solo por su casa sino incluso por el mismo David, defendiéndolo de sí mismo.

Básicamente le hace ver a David que si él comete este acto de venganza será una mancha en su historial y algo de lo que se avergonzará cuando sea rey.

Su preocupación demuestra que su argumento es válido no solo para proteger a su casa e incluso al insoportable Nabal, sino al futuro rey de Israel.

David entiende perfectamente el argumento y reconoce su valía al elogiar el razonamiento de Abigail.

La sabiduría es clave para enfrentar la crisis, y un argumento basado en el bien de todos, no solo en el propio, siempre traerá mejores resultados.

Dios nos ayude a enfrentar los problemas, actuar con justicia y equidad, y a buscar el bienestar de todos los involucrados en la crisis.

David fue librado de derramar sangre, Nabal fue juzgado por Dios mismo y Abigail disfrutó de la gratitud de los siervos de Nabal, se libró de la carga de un marido insensato y encontró en David el esposo que tal sabiduría merecía.

Igualmente, el Señor nos librará de hacer mal, cobrará venganza con su mano poderosa y nos llevará a un lugar de honra por amor de su nombre.

Isaí Rodríguez Ruiz