En su reposo. 18/06/2022. T18. E2.
“Además decía Hiram: Bendito sea Jehová el Dios de Israel, que hizo los cielos y la tierra, y que dio al rey David un hijo sabio, entendido, cuerdo y prudente, que edifique casa a Jehová, y casa para su reino”.
2 Crónicas 2:12
Buenos hijos
No existe una forma de educar a los hijos que garantice el éxito en esa titánica labor.
El método usado por unos padres puede no funcionarle a otros. Incluso, el método usado por unos padres para un hijo, puede no funcionar para otro de sus hijos.
En el caso de la historia de David como padre, tampoco es que el rey hubiera destacado como un buen padre con sus otros hijos.
Así que, ¿qué podemos hacer para tener buenos hijos?
La respuesta tiene que considerar la participación de por lo menos tres elementos en el proceso.
Primero los padres, quienes deben hacer todo su esfuerzo por seguir las instrucciones bíblicas sobre la educación de los hijos.
Para ello deben leer la Biblia e interesarse por aprender de las historias que esta nos deja sobre los éxitos y fracasos de los padres.
Además, los padres deben ser ejemplo en todos los sentidos, incluso en la forma de superar los fracasos (quizá esa es la parte donde David es un gran ejemplo).
Pero sobre todas las cosas, los padres deben amar a Dios y buscar su ayuda para la educación de los hijos.
Precisamente el segundo elemento en la formación de los hijos es este: “Jehová el Dios de Israel… dio al rey David un hijo sabio…”.
Esta expresión puede parecer retórica a la vista de muchos, pero para un hijo de Dios no es solo una expresión formal en el trato de Hiram a Salomón.
Dios es quien puede y quiere intervenir para formar hijos buenos que enorgullezcan a sus padres. Pero precisamente por eso los padres deben buscar que sus hijos tengan un encuentro directo y personal con la presencia de Dios.
Y el tercer elemento en la formación de los hijos, son los hijos mismos.
Como padres, habrá que entender que llega un momento en que las riendas de la vida son tomadas por cada hijo y a partir de ahí ellos deciden si serán buenos o malos hijos.
Cada persona debe asumir la responsabilidad de su vida y de ser fiel a Dios, demostrando esa fidelidad, entre otras cosas, con la honra que como hijos deben a sus padres.
David hizo lo mejor que pudo, aunque es obvio que se equivocó en muchas cosas. No somos perfectos pero debemos esforzarnos cada día por ser los padres que Dios espera que seamos.
David supo guiar a su hijo hacia el Señor, y es exactamente lo que hoy podemos hacer todavía. Que cada uno de nuestros hijos tenga su propia experiencia con el Todopoderoso.
Pero no olvidemos que fue Salomón quien tomó la decisión de seguir el camino de su padre. Fue Salomón quien se acercó a Dios reconociendo su necesidad de él y fue Salomón quien de esa manera, honró a su padre convirtiéndose en un hijo bueno que llenó de satisfacciones a David.
Hagamos nuestra parte como padres y como hijos, pero sobre todo, busquemos que la presencia de Dios marque la diferencia en nuestra familia.
Isaí Rodríguez Ruiz