En su reposo. 05/01/2022. T11. E17.
“Entonces Micaía le dijo: Quédate en mi casa, y serás para mí padre y sacerdote; y yo te daré diez siclos de plata por año, vestidos y comida. Y el levita se quedó”.
Jueces 17:10
Buscando prosperidad
Salir de nuestra tierra de origen buscando mejores condiciones de vida es loable y digno de reconocer como un esfuerzo inmenso.
No es fácil dejarlo todo, familia, amigos, lo conocido, por una incertidumbre fuera del contexto de seguridad de casa.
Este levita, cuyo nombre no se nos ofrece, salió de Belén en Judá buscan nuevos derroteros para su vida. Y al parecer encontró el lugar perfecto.
Encontró donde ejercer un ministerio.
Encontró un contexto de familia pues Micaía le llegó a considerar como uno de sus hijos.
Encontró sustento, ya que se le garantizó vestido y alimento.
Encontró estabilidad económica pues el salario que percibiría le garantizaba esto.
Todo parecía bien excepto que …
Parece que su juventud jugó en su contra pues dejó todo buscando solo un lugar diferente para vivir. Es decir, no había un propósito definido para su salida de Belén.
Él era levita, no sacerdote, así que usurpó un ministerio que no le correspondía.
La razón por la que se quedó con Micaía fue el bienestar económico y material y no por buscar la dirección de Dios.
Y lo peor de todo, Micaía tenía una vida idólatra, pues su madre se había hecho una imagen de talla y una de fundición para adorar, y él mismo tenía su casa como casa de dioses según nos enseña este capítulo.
Su hogar, y por tanto el ministerio que ejercería este joven, sería con aquellas imágenes, así como con los efod y terafines que tenía Micaía, que eran igualmente motivo de adoración.
Qué triste que lo que nos motive a hacer las cosas que hacemos sea solo la aventura, o la comodidad económica o material y no la dirección de Dios y la preservación de la verdad por encima de nuestro bienestar.
Y para añadir un mal a esta escena, el capítulo añade que la presencia de aquel levita hizo pensar a Micaía que sería prosperado por Dios, como si fuera otro amuleto más para su beneficio.
Aquel levita no consultó a Dios en su peregrinar y solo buscó su crecimiento personal sin cuidarse de cumplir el ministerio que Dios le había encomendado.
Micaía, sin el conocimiento del levita, vivía buscando a Dios de manera equivocada e idólatra, y el levita solo empeoró su confusión y pecado al no sacarlo de su error.
¿Qué nos motiva hoy en día al buscar nuevos derroteros para la vida?
¿Qué estamos dispuestos a dejar con tal de adquirir el éxito según los estándares humanos?
Que la voluntad de Dios rija nuestras decisiones, que su verdad nos guíe en un mundo en el que hay tanta confusión y pecado; y que consagrados a él, prioricemos siempre el hacer su voluntad como nuestro más grande objetivo.
Ayúdenos el Señor.
Isaí Rodríguez Ruiz