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En su reposo. 01/12/2022. T24. E5.

"Oh Jehová, de mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante de ti, y esperaré".

Sal. 5:3

Cada mañana

Si bien es cierto que las noches son un excelente tiempo para reflexionar y poder acercarse a Dios en gratitud por el día que nos ha regalado, las mañanas tienen su propia gracia que otorga momentos especiales para entrar en comunión con Dios.

Es quizá el momento de abrir los ojos y descubrir que Dios nos ha otorgado un día más de vida. También puede ser la oportunidad para encomendar en sus manos las actividades que realizaremos dentro y fuera de casa.

Puede ser igual un excelente momento para escuchar el inicio de un nuevo día, el amanecer, el canto de las aves, y la serenidad después de una noche de suave descanso.

La mañana es una excelente oportunidad para tomar un tiempo y acercarnos a Dios en oración.

David lo sabía, y había formado el hábito de buscar a Dios con el amanecer.

Pero el versículo tiene otras implicaciones todavía.

"De mañana oirás mi voz". Es una dulce advertencia, casi en son de juego. "no te escaparás de mí Señor, tendrás que oír mi voz cada mañana". Como si no fuera ese el mayor deleite de Dios para con sus hijos, oír que le llamamos, oír que le buscamos, que le anhelamos.

Pero no solo estaré aquí cada mañana para "molestarte con mis palabras", para decirte todo lo que siento, lo que pienso, lo que sueño, lo que anhelo, lo que amo.

No solo vendré a llenar tu trono de mi cántico, de mi adoración, de mi alabanza.

Estaré aquí, y te hablaré desde el fondo de mi corazón cada que despunte el alba, pero te advierto Señor, que no me iré de tu presencia hasta que me hayas contestado".

Esperaré, me quedaré ahí, absorto en tu amor, enamorado de tus abrazos, contagiado del celo santo de tus ángeles que te adoran sin cesar; en la serenidad de tu gloria, extasiado, aquietaré mi espíritu y esperaré a oír tu dulce voz, a ser mirado por tus ojos de amor, a ser abrazado por la fuerza de tu Espíritu.

Y ahí, encontraré todo lo que mi alma necesita para ser feliz, para enfrentar los avatares de la vida y para confiar en la pureza de tu fidelidad.

Cada mañana, disfrutemos de la presencia de nuestro buen y gran Dios.

Isaí Rodríguez Ruiz