En su reposo. 21/03/2022. T15. E1.
“Además el rey ha dicho así: Bendito sea Jehová Dios de Israel, que ha dado hoy quien se siente en mi trono, viéndolo mis ojos”.
1 Reyes 1:48
Cambio generacional
No hay nada más cierto que esto: todos vamos a morir.
Encerrada en esta declaración, se encuentra la inevitable realidad de que el lugar que hoy ocupamos lo tomamos de alguien que ya murió.
Y por lo tanto, ese mismo lugar será tomado por otra persona el día que nosotros nos vayamos.
El trono de David vivió en Absalón y Adonías, dos intentos de usurpación, pero el rey tuvo la oportunidad de escoger, y ejecutar el plan para que Salomón ocupara su lugar.
Desde esta perspectiva del cambio generacional, esta historia nos deja dos grandes lecciones.
Primero, que debemos aceptar la realidad de que alguien tomará nuestro lugar. David entendía que uno de sus hijos sería rey cuando él muriera.
No sería rey para siempre, como nosotros no seremos eternos en el lugar que hoy ocupamos y alguien vendrá a tomar nuestras funciones cuando partamos a la eternidad.
La mejor forma de demostrar que estamos conscientes de esta verdad es por la manera en que tratamos a la siguiente generación.
Un trato displicente, desinteresado, despreocupado por el futuro, no ayudará a los que vienen detrás de nosotros.
Por otro lado, una actitud sobre protectora, no preparará a la siguiente generación para que afronte los retos que le tocará vivir.
David estuvo a punto de generar una crisis al no corregir a su hijo Adonías, y no establecer con claridad absoluta quién ocuparía el trono.
En segundo lugar, y una vez advertido de lo que estaba ocurriendo, David toma medidas inmediatas para detener la incertidumbre y dar certeza al futuro del reino.
Toma decisiones desde su cama y su equipo de trabajo ejecuta sus órdenes hasta llegar al momento en que Salomón se sienta en su trono, y David adora a Dios por darle la dicha de ver quien tomará su lugar.
Es necesario planear y ejecutar acciones que nos permitan ver a la siguiente generación lista y cumpliendo con el servicio que Dios les tiene reservado.
Nada traerá más dicha a nuestro corazón que saber que hemos servido con fidelidad todos los años de nuestro peregrinar, pero que podemos irnos tranquilos pues hay quien ocupe nuestro lugar con efectividad y pasión.
El Señor nos ayude a alcanzar esta meta y a adorarlo así por su grandeza y fidelidad.
Isaí Rodríguez Ruiz