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En su reposo. 09/05/2023. T24. E141.
“Que el justo me castigue, será un favor, Y que me reprenda será un excelente bálsamo Que no me herirá la cabeza; Pero mi oración será continuamente contra las maldades de aquellos”.
‭‭Salmos‬ ‭141‬:‭5

Castigo

No hay ironía en el deseo del salmista.

Puede no ser claro para algunos. Puedo que se le considere incongruente en ciertos contextos.

Pero para entender este versículo se necesita tener comprensión de por lo menos las siguientes tres verdades.

En primer lugar la importancia de ser reprendido por la persona correcta.

Ninguna llamada de atención suele ser grata pero es importante valorar de quién viene la corrección.

Una persona justa siempre encontrará la sabiduría necesaria en sus labios para expresarse de tal manera que su “castigo” se vuelva una bendición para quien lo recibe.

Aunado a esto debe considerarse la actitud correcta ante la disciplina.

Porque de nada sirve que el justo haga todo su esfuerzo por reprender con gracia si el que recibe la disciplina endurece su corazón.

Ver el castigo como un favor y la reprensión como un bálsamo, solo puede hacerlo aquel cuyo corazón es sano y humilde.

Y es que la humildad nos llevará a ver el valor de la sabia reprensión.

La disciplina no es grata pero sí necesaria, y es urgente que lo aceptemos.

Cuánto necesitamos ser corregidos, pero no por cualquier persona, sino por aquellos que nos llevarán por el camino correcto para ser mejores hijos de Dios.

Por lo tanto, amemos, busquemos y recibamos con gozo esta clase de reprensión; y por qué no, convirtámonos en aquellos hombres y mujeres cuyas palabras, aún las que son para exhortar, sean buscadas y deseadas por los demás.

El Señor sea glorificado.

Isaí Rodríguez Ruiz