En su reposo. 11/12/2021. T10. E20.
“Habla a los hijos de Israel y diles: Señalaos las ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por medio de Moisés”.
Josué 20:2
Cumpliendo compromisos
Una vez repartida la tierra, el compromiso divino ha sido sellado.
Pero Israel también debía hacer su parte.
En este capítulo Dios llama a la nación a cumplir una orden que él había establecido desde antes que entraran a la tierra prometida.
Las ciudades de refugio, el lugar a donde aquellos homicidas por accidente podían ir a refugiarse de la mano vengadora.
Este sistema de ciudades refugio es toda una novedad en derecho penal.
Dios provee así un recurso tipo amparo, para evitar que se aplique la venganza airada y se procure la justicia por el yerro no intencional.
Corresponde ahora a la nación aplicar el sistema legal ordenado por Dios, y efectivamente así lo hicieron.
Seis ciudades fueron designadas en toda la nación para cumplir con esta función.
Dios proveyó un sistema legal, pero la nación tenía que aplicarlo.
El compromiso era ahora suyo y supieron hacer válida la orden recibida por medio de Moisés.
Como hijos de Dios es nuestra responsabilidad poner en práctica todo lo ordenado por Dios.
Al hacerlo, uno de los benéficos será sin duda la dirección y justicia de Dios aplicada en cada área de nuestra vida.
Pero sobre todo, el saber que se ha cumplido con el compromiso que adquirimos con el Señor cuando rendimos a él nuestro corazón y nos sometemos a su señorío.
No es correcto tomar solo los beneficios que Dios nos ofrece con su presencia y promesas, debemos también asumir las responsabilidades que adquirimos cuando entramos en una relación con él.
Que hoy y siempre podamos conducirnos de tal forma que honremos el pacto que hemos hecho de seguirlo y obedecerlo por el resto de nuestra vida.
Isaí Rodríguez Ruiz