En su reposo. 26/10/2022. T23. E16.
"Disputadores son mis amigos; mas ante Dios derramaré mis lágrimas".
Job 16:20
Con esos amigos. . .
Job está a punto de perder la paciencia que le queda.
En su debate no encuentra ni siquiera la más mínima empatía de parte de aquellos que han venido supuestamente a consolarlo.
¿Qué clase de amigos son esos?
Desde su llegada no han hecho otra cosa más que ser crudos y ásperos con aquel que lo ha perdido todo.
Si bien es cierto, Job habla con el corazón herido, es precisamente su situación lo que debe generar comprensión, tolerancia, y palabras de consuelo, ánimo y esperanza, no juicio, rechazo y desdén.
No basta con aparentar preocupación, no basta con demudar el rostro; de nada sirve rasgar las vestiduras, vestir cilicio y cubrir la cabeza con cenizas. La amistad se demuestra con la cercanía del corazón, no con expresiones públicas sin sentido.
Sus aparentes amigos han venido a disputar con él, han ocupado la oportunidad para expresar su bulliciosa sabiduría, su "poderosa teología", pero han dejado en casa el amor, la comprensión y la empatía.
La pregunta hoy no debería ser quién tiene esa clase de amigos, sino qué clase de amigos hemos sido nosotros para aquellos que atraviesan un tiempo de dolor.
Porque con esos amigos, para que necesitamos enemigos.
Cuando solo esa clase de amigos aparecen en el horizonte, aún puede el alma afligida encontrar consuelo y fortaleza en Dios. Por eso Job exclama: "ante Dios derramaré miss lágrimas".
Como diciendo: "aunque ustedes no sean los amigos que deberían ser, Dios sigue estando a mi lado".
Semejante verdad, consuela y anima, pero no quita el dedo del renglón en nuestra responsabilidad como amigos.
Claro que Dios estará ahí para el quebrantado de corazón, pero qué mejor que el Señor haga presencia también por medio de la amistad sincera, empática y comprometida de su iglesia.
En el día de nuestra angustia, no dependamos del hombre, sino de Cristo, ante quien podemos derramar las lágrimas de nuestro herido corazón.
Pero ante el dolor ajeno, seamos la clase de amigos que empatizan y reflejan el amor del cielo.
Isaí Rodríguez Ruiz