En su reposo. 12/07/2022. T18. E22.
“Hizo, pues, lo malo ante los ojos de Jehová, como la casa de Acab; porque después de la muerte de su padre, ellos le aconsejaron para su perdición”.
2 Crónicas 22:4
Consejos de perdición
Todos hemos recibido consejos buenos y malos en el transcurso de la vida.
Ocozías no fue la excepción. Su propia familia materna fue una influencia poderosa en su vida y le instigó constantemente a hacer aquello que a ellos les agradaba.
Lo ideal sería que quien aconseja piense en lo que considera mejor para la persona a la que está dandole esas palabras, pero en la práctica los consejos pueden ir encaminados a todo menos al bienestar del aconsejado.
Muchos "consejos" son pensados en el bienestar propio, o peor aun, en el mezquino interés de dañar al aconsejado.
Todo esto pudo ser cierto en la vida de Ocozías, a quien su madre y toda la familia del rey Acab, del reino del norte, lo institgaron para vivir según las costumbres de sus oscuros corazones.
Un año bastó para que se hundiera en la idolatría y pagara con su vida tan vergonzoso desvío de la ley de Dios.
No aprendió en las consecuencias que experimentó su padre, ni siguió el sabio camino de su abuelo Josafat, todo por la influencia de los consejos a los que prestó atención.
Y es que ahi está el primer error a la hora de escuchar consejos.
No podemos evitar que nos den todo tipo de consejos, pero si podemos aprender a distinguirlos y prestar atención a los adecuados.
Pero el mayor pecado de Ocozías fue que escuchó, prestó atención e "hizo, pue slo malo ante los ojos de Jehová".
El gran problema no son los consejos malos que recibimos, sino la falta de discernimiento para distinguirlos y alejarlos de nuestros oídos, y más aún, hacer aquello que se nos aconseja para nuestra propia destrucción.
Cada hijo de Dios necesita aprender a buscar la dirección de Dios, y recibir el consejo de su Palabra como nuestra principal guía; pero después de la Escritura, aprender a distinguir los consejos buenos de los malos de quienes se acercan a nosotros con la intención de "ayudarnos", debería ser una prioridad en nuestro aprendizaje de la vida.
Y sobre todo, una vez identificado el mal consejo, evitar a toda costa su implementación.
Muchos errores se evitarían por este simple proceso de aprendizaje.
El Señor nos ayude a dar, recibir, discernir y aplicar los consejos adecuados a nuestra vida.
Isaí Rodríguez Ruiz